No me hagáis mucho caso pero creo que fué en 1987, ó fue en el 88..., sí, más bien en 1988. Habían pasado los primeros diez años desde que el Rey se fué, y un décimo aniversario no es moco de pavo, sobre todo entonces, que no había tantos x aniversarios de cualquier cosa cada x días.
La cosa es que en aquella sala del Colegio Salesianos en Cádiz nos reunimos unos pocos, personalmente yo, sin tener demasiada idea de qué iba todo. En torno a Cayetano y Angel empezamos a dar los primeros pasos, estos dos tipos, fans ya veteranos sobre todo al compararlos con los niñatos de patillas poco pobladas y tupé desafiante que los acompañabamos. Un cromo.
Esas fueron las primeras reuniones, junto con ellos, Jose Antonio, Migue, Angelito and me (Antonio también). En esas primeras ocasiones nos acompañaron gente que duró poco, como Emilio o Teddy, y apareció gente que iba a quedarse hasta el final y que sería de los que llevarían esto hasta sus últimos días, como Félix.
Y entre discos nuevos para mi y para otros, aunque los más nuevos tenían más de diez o quince años, libros, cintas grabadas, fotos recortadas de revistas, discusiones más o menos acaloradas, cocacola y muchos paquetes de patatas, fue gestándose algo grande, amistad, convivencia, cachondeo, trabajo a veces y grandes y pequeñas ideas, todo regado con la música de Elvis Presley.
Había que darle contenido y continente a las reuniones semanales. Se consiguió una sede estable para nuestra asociación, esa magnífica academia ruinosa que sigue en pie y se resiste a caer: el día que caigan esos ladrillos se me escapará una lágrima. Comenzaron a celebrarse mensualmente los sábados culturales, cultura presleyana, disco tras disco, oficial o pirata, algo grande que no se valoraba en su momento. Y tras ese primer paso apareció la revista del club. Los impulsores fueron Oscar y Dani, socios y fans de nuevo cuño con empuje e ideas. Después les robé la idea y continué con las revistas, aún recuerdo escribiendo a máquina todos los artículos que hacíamos entre unos pocos, usando fotos recortadas e inventando secciones. Días enteros dedicados a confeccionar la revista, mi sobrino decía que su tío "trabajaba en Elvis" y mi padre me amenazaba si no sacaba las notas con tanto Elvis. Recuerdo las sesiones de "maquetación" tirados en el suelo de la casa de Félix mientras su madre nos traía la cervecita con las papas o los huevos fritos si se nos hacía tarde, que era siempre. Después las visitas a la copistería con aquella copistera que nos hacía olvidar por un momento a qué habíamos venido.
Y en eso que llegaron las Expo-Elvis, la primera en la sede del club es de los mejores momentos que habré pasado en mi vida, y la segunda en la Casa de la Juventud de Cádiz, nos trajo los mejores elogios y cientos de visitantes, y no solo la familia, el trabajo de empapelar la ciudad de carteles mereció la pena. En menor escala se hicieron las Citas con Elvis en esos agostos gaditanos, esos sudores en aquella sala enmoquetada que ya ni existe...
Y fueron sumándose más socios: las hermanas Rosa y Mari Carmen entre otras y Joe, que vino a enseñarnos cómo se hacía una revista de verdad. Con más medios y más dinero y con una aceptación que nos despertó una sana envidia (¿sana?). Señores, era Guitar Man, la conservo y todavía recuerdo el día de la presentación, la impotencia que sentí y como pensé, contra esto nada se puede hacer, solo suscribirme y disfrutarla.
Pero poco a poco fué pasando el tiempo de nuestro querido Club, y aunque nos resistíamos a abandonar, las milis, las novias, los estudios y el tiempo en general fueron pasando factura y todo pasó a mejor vida, a la de los recuerdos. Y me queda el haber conocido verdaderos fans, pasado grandes momentos en exposiciones, ferias, reuniones, aniversarios y demás, haber entablado amistades que todavía perduran y haber formado parte muy activa del primer, y único que yo sepa, club de fans de Elvis Presley de estos pagos: la Asociación Amigos de Elvis de Cádiz. Hoy, 16 de agosto, se cumplen 35 años de la desaparición del Rey del rock and roll. La vida te lleva por unos caminos que hacen difícil si no imposible repetir o emular aquellos gloriosos tiempos. Los que estuvieron allí saben que fué mucho más que lo que cuentan estas interminables líneas, pero hoy es lo que me sale. Es la única manera que tengo hoy de recordar a Elvis Presley, recordando nuestro Club.
Elvisly yours, Antonio.
jueves, 16 de agosto de 2012
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