Dándome un paseito por los blogs de música que pueblan (y alegran) el ciberespacio, me topo de cara con woody-jagger.blogspot.com y no puedo evitar meterme a saco en él. Como buen volao de los Stones, la referencia jaggeriana me empuja al blog, desde aquí lo recomiendo sin dudas, y me encuentro con varias encuestas que realiza: sobre la discografía de Rolling Stones, Beatles, Ramones, Neil Young, mejores álbumes de los sesenta y los setenta..., en fin, lo que un conocido mío calificó en su momento de "lugares comunes". Es decir, si te declaras fan de los Stones, Beatles, Elvis, Clapton, AcDc, Ramones, Hendrix, o de cualquiera de los absolutamente grandes, eres un tipo aburrido, sin imaginación, vas a lo seguro o simplemente no tienes ni puñetera idea de música y sigues los dictados de los demás.
Pues muy bien, seré (o seremos muchos) todo eso y otras cosas más. Personalmente, veo mis vinilos y mis cd´s, y veo las discografías de esos que acabo de nombrar, veo mis libros sobre ellos, recuerdo los buenos ratos pasados oyendo y leyendo su música (un buen libro también se escucha) y pienso: ¡¡¡que te den, si piensas así!!!
Y recuerdo cuando con dieciséis años compraba los discos y atesoraba las camisetas de Elvis y de los Ramones que conseguí con mucho esfuerzo, entonces no se encontraban en los Zara o Springfield de turno, las pedías por correo a Discoplay (qué lastima, cuántos recuerdos del BID) o si tenías la suerte de visitar Sevilla o Madrid podías hacerte con alguna, y te sentías como un rey con tu camiseta. Recuerdo mi camiseta de los Ramones, con el águila, los bates de béisbol y las flechas, los gloriosos nombres, Joey/Johnny/Marky/DeeDee, y "Ramones" en rojo.
Ahora veo a niñatos reggetoneros o andiluqueños con el mítico emblema en su camiseta y reconozco que me da un poquitín de rabia, perdónalos Joey que no saben ni lo que llevan...
Representantes de lo que es el rocanrol, una guitarra, un bajo, una batería y un cantante que grite lo suficiente para que se le escuche por encima de todo ello, cuando escuchabas un disco de los neoyorkinos te parecía que estabas viéndolos en concierto o en un ensayo, trucos de estudio de grabación ¿eso qué es? Una patada en plena cara a los que convierten la música en un producto de laboratorio, dos minutos y poco más "a toa leche", el que se quiera complicar la vida que escuche a los Kraftwerk. Y frases gloriosas: entrevista a Joey Ramone en un programa musical en la televisión española. "Joey, dice Chuck Berry que tocar la guitarra es como tocar una campana, ¿así toca Johnny?", respuesta de Joey "Nunca oí a Johnny tocar una campana", y la cara de tonto que se le queda al listo de turno no tiene precio...
domingo, 9 de enero de 2011
lunes, 3 de enero de 2011
Cadillac Records

Hace unos días volví a ver "Cadillac Records". Esta película es de esas que resiste un revisionado, incluso de las que lo agradecen, hay muchos detalles en ella que lo merecen.
Para los que no la hayáis visto, decir que es la historia "novelada" de Chess Records, de uno de sus fundadores, Leonard Chess, y de parte de la nómina de artista que lo hicieron mítico. Es la historia de cómo un inmigrante judío y blanco crea el sello discográfico que daría la oportunidad y sería el trampolín a la fama de Muddy Waters, Little Walter, Howlin´ Wolf, Chuck Berry o Etta James. La película sigue sobretodo dos hilos conductores, el del fundador del sello Leonard Chess (Adrien Brody lo borda) y de su primer artista importante, Muddy Waters (Jeffrey Wright, otro que tal baila).
Magníficamente ambientada en el Chicago de los años 50 y 60, aunque no se rodó allí, van apareciendo momentos históricos clave, como el descubrimiento de McKinley Morganfield, aparcero en Mississippi, por Alan Lomax para la biblioteca del congreso de los EE.UU., hasta su conversión en Muddy Waters, creador de un estilo y único en su género. A destacar también el encuentro de Muddy y Chess, la aparición de Little Walter en la banda de Waters, la entrada en escena de un revolucionario de la guitarra como lo fué Chuck Berry y la de Etta James, y otros momentos igualmente brillantes como las broncas entre Howlin´ Wolf y Muddy Waters o la visita de los Stones al sello (no por nada grabaron un instrumental llamado "2120 South Michigan Avenue", la dirección de la sede Chess).
Si queremos ponernos un poquito quisquillosos: en la película no recuerdo que se nombre para nada a Phil Chess, hermano de Leonard y co-fundador del sello, Little Walter y Etta James aparecen como de la nada (musicalmente hablando) cuando realmente ya habían estado en otros sellos y registrado grabaciones, y el papel de Etta James me parece un poquito exagerado en su importancia, pero está claro que Beyoncé Knowles tiene el suficiente tirón en taquilla como para darle minutos en la película.
Para los amantes del blues, la película no tiene precio porque no son muchas las que reflejan lo grande del género. La banda sonora de la película la componen magníficas versiones de los originales, por gente que actualmente sigue dando vida al género, como los guitarristas Billy Flynn, Eddie Taylor Jr., Danny Kortchmar, Hubert Sumlin y Bill Sims, el bajista Larry Taylor, Chuck Goering al piano, la armónica de Kim Wilson, con Steve Jordan, otro grande, a la batería y encargado de la producción de la banda sonora. Los propios actores son los que interpretan las canciones, así podemos oir las interpretaciones de Jeffrey Wright como Waters, Mos Def en los números de Chuck Berry, Columbus Short en los de Little Walter, y Beyoncé Knowles en los de Etta James.
Fantástico el retrato de los entresijos de la discográfica, las tensiones entre los artistas y el propietario, como se va gestando la música que muchos todavía seguimos disfrutando como lo que es, un verdadero tesoro. Que exista un film en el que aparezcan en primera persona Muddy Waters, Chuck Berry, Little Walter, Willie Dixon o el "Lobo Aullador", bien merece un espacio en nuestra colección de dvd´s. Sin duda.
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