Con este Lp comenzaba la aventura de los Stones al abandonar por fin DeccaRecords, Allen Klein y toda la pacatería del sello que dejó pasar a losBeatles. Hartos de todo ello y deseando retomar su carrera, los Rolling Stonescrean su sello homónimo y se dejan querer por otras multinacionales del discopara su distribución, llevándose el gato al agua el sello de Ahmet Ertegun,Atlantic Records.
Con una portada impactante, todo un icono de Warhol, algo impensable para loscarcas de Decca, y el estreno del logo creado para Rolling Stones Records porJohn Pasche, el icono del rock por excelencia (junto a las caderas de ElvisPresley), un disco que marca un antes y un después.
Comienza con un arrasador "Brown Sugar". Un riff sacado de un pequeñoamplificador, un saxo prominente de Bobby Keys y un duelo vocal Jagger /Richards de los mejores de la discografía stoniana, sobre todo al final. Con una letra ambigua, sexo con/entre esclavos y drogas, 100% 70'stones. Seguimos con "Sway", un alucinante trabajo a la guitarra de Mick Taylor, en su primer disco oficial en el grupo, y un Jagger dejándose la voz y Keff a los coros, sin añadir su guitarra. Con arreglos de cuerda de Paul Buckmaster y otra gran aportación del stone en la sombra Charlie Watts. "Wild Horses" es la balada por excelencia del disco, Mick Jagger atribuye la letra a sus sentimientos tras un intento de suicidio de Marianne Faithfull, Keith Richards pensaba en su hijo Marlon, da igual, una letra preciosa que supera al trabajo instrumental que contaba con el piano de Jim Dickinson. Otra cima del Lp es "Can´t You Hear Me Knocking" y otra letra con más de una lectura: un diálogo entre dos modernos Romeo y Julieta ó los requerimientos entre junkie y traficante??? Musicalmente comienza con un fantástico riff que nos vaticina que estamos ante otro clásico. Dos partes muy diferenciadas: la primera vocal y la segunda instrumental. Esta comienza con una percusión poco vista en la banda, (solo recuerdo algo así anteriormente en "Sympathy") Rocky Dijon y Jimmy Miller junto a Charlie, fantástico el saxo de Bobby Keys muy destacado en todo el disco y un Taylor muy en la onda de Carlos Santana. En definitiva un final jazzístico o de rock progresivo, como gusten, algo muy poco visto en la extensa discografía Stones. Mick Taylor for president!!! Y para cerrar la primera parte, vuelta a las raíces. "You Gotta Move" es el único tema no original del disco (si exceptuamos la colaboración de Marianne Faithfull en "Sister Morphine"). Un blues pantanoso, con una slide magistral, marcado por una percusión básica y efectiva, y por un trabajo vocal de Jagger en la mejor vena negra y unos coros "richardianos" de lujo.
"Bitch" da comienzo a la segunda parte. El otro corte fuerte del disco junto al que lo abre. Otro tema 100% Stones, de los que a los fans nos vienen a la cabeza cuando alguien nos discute quién es The Greatest Rock Band In The World. Batería, bajo, guitarras, vientos, vocalista y coros... Alucinante cómo se entretejen las guitarras sobre todo al final. Y el blues de catálogo llega con "I Got The Blues", aportación magnífica a cargo de Billy Preston al órgano, durante época uno más de los Stones (con el permiso de Stu y de Bobby Keys). Y el delirio alucinógeno llega con "Sister Morphine" ó cómo convertir la agonía del agonizante en pura poesía. Gran slide de Ry Cooder, un siniestro piano a cargo de Jack Nitzche, otro de esos temas en los que la batería de Charlie Watts da una fuerza especial. Una canción de esas en lo que lo más importante es la letra, para los que parlotean acerca de la incosistencia de la letras Stones.
Con "Dead Flowers" no intento ser imparcial. Es el guiño country del disco, en un momento en el que Keith Richards estaba muy influenciado por su amigo Gram Parsons, pilar y renovador del country-rock. Richards aborda apasionadamente un estilo genuinamente americano, mientras que Jagger parodia a los cantantes country, igual que haría años después más exageradamente con "Faraway Eyes", o anteriormente en "Prodigal Son". Dead Flowers está en mi top ten de los Stones. Y el disco termina con un regalo para los oidos, algo distinto. Una instrumentación exhuberante, unas guitarras, piano y percusión sin estridencias para ir creando un climax que estalla al final con la sección de cuerda de nuevo de Paul Buckmaster. Un tema denominado al principio "Japanese Thing", lo que no deja duda de la inspiración oriental que lo inunda y se hace aún más evidente al final.