
Hace la friolera de 40 años, la carrera del Rey del Rock and roll había llegado a un punto de no retorno. Cansado de una carrera cinematográfica tan intensa como olvidable, con 31 películas a sus espaldas, llegó el momento de pasar página y dejar Hollywood para siempre. El año anterior Elvis se probó a si mismo en un escenario, y aunque no fuese un show 100% en directo, estaba claro por donde debía continuar su carrera, y si a todo ello le sumamos las fantásticas sesiones de grabación en los American Studios de Chips Moman, que produjeron sendos discos de oro (From Elvis In Memphis y el single In The Ghetto), el adiós a los films y la vuelta a los escenarios estaban servidos.
Quizás a muchos les rechine la elección de Las Vegas para la vuelta a los conciertos, pero para Elvis y su manager, Tom Parker, era lo más lógico. La oportunidad la daba la apertura de el International Hotel showroom, una sala con dos mil asientos, la más grande de la ciudad. Los dueños del hotel lo querían para la primera noche, pero EP prefirió que fuese Barbara Streisand la que sufriese los posibles fallos de la primera vez. De todas formas se aseguraron la suma de 500.000 dólares de la época por un contrato de cuatro semanas. Al final el Rey obtuvo la cantidad pero con la contrapartida de dos actuaciones por noche (excepto el primer día, el 31 de Julio) y sin ningún día de descanso. Elvis no se arriesgaba a un tour por distintas ciudades, algo para lo que su organización personal no estaba acostumbrada, y se aseguraba una audiencia de "jóvenes adultos" para los que la combinación viaje a Las Vegas/concierto de Elvis era una atracción irresistible. Lejos quedaba la frustración que sintiera el joven Hillbilly Cat en el escenario del Hotel New Frontier allá por 1956 ("...thank you music lovers").
Ahora comenzaba un verdadero reto. Elvis junto a su amigo/asistente/confidente Charlie Hodge, empezaron a preparar los detalles en escena. El traje de cuero negro del especial de NBC había que descartarlo a favor de un tejido mucho más liviano, inspirado en los jumpsuits de su adorado kárate, el diseñador Bill Belew se encargaría de ello. El repertorio serían viejos éxitos presleyanos, además de canciones de las sesiones de Memphis así como versiones de temas favoritos para Elvis. Pero el problema principal lo constituyeron los músicos. Encantado de como funcionó todo en la NBC, EP quería en escena a sus músicos de toda la vida, pero Scotty Moore, DJ Fontana y los Jordanaires se habían convertido en reputados músicos de sesión en Nashville y rechazaron la invitación, temerosos de que cuatro semanas fuera de los estudios los alejara para siempre de aquel retiro dorado. Disgustado con el rechazo, Elvis optó por lo seguro: el líder de su banda sería James Burton, reputado guitarrista de sesión en Hollywood, exmiembro de la banda de Ricky Nelson y autor del histórico riff del clásico "Suzie Q". Burton propuso a su amigo Jerry Scheff al bajo y este a su vez al batería Ronnie Tutt. Para completar la banda, un viejo conocido de Elvis, Larry Muhoberac al piano, que ya tocara con Elvis en el concierto de 1961 en Pearl Harbor, y John Wilkinson completaba la banda con su guitarra rítmica.
La negativa de The Jordanaires dejaba a Elvis sin coros, la solución: un 2 x 1. The Imperials Quartet ya habían cantado con él en el disco "How Great Thou Art", y para los coros femeninos que tanto le gustaban, que mejor que las Sweet Inspirations, de rabiosa actualidad en aquel tiempo por su disco homónimo. Tanto confiaba en sus coristas que los convirtió en sus teloneros de cada noche. Y para completar la parte vocal, contrató a Millie Kirkham. La inevitable orquesta en aquellos shows era la de Bobby Morris, pero el que no podría faltar ninguna noche era Charlie Hodge, presentado por Elvis como "el chico que me trae el agua y los pañuelos", pero que en realidad era quien cuidaba de que nada fallase y quien estaba pendiente de la más mínima indicación de su jefe. Ambos empezaron a configurar el setlist para los conciertos, comenzando los shows con un número rockero, los candidatos eran All Shook Up, I Got A Woman y Blue Suede Shoes, decidiendo por esta última para la apertura. Otros temas que se harían clásicos de concierto presleyano serían la versión de I Can´t Stop Loving You, el reciente tema Suspicious Minds y el éxito Are You Lonesome Tonight. Para el final, debate entre tres candidatas: Hound Dog, usada en los cincuenta para cerrar las actuaciones, Such A Night y What´d I Say. Pero al final se decantaron por la infaltable Can´t Help Fallin´ In Love, perfecta para un final grandilocuente, al más puro estilo Elvis Las Vegas, para dejar a todo el mundo satisfecho porque no habría bises.
"ELVIS FUE SOBRENATURAL, EN SU PROPIA RESURRECCIÓN!!!", ese fue el comentario de la revista Rolling Stone. El grueso del espectáculo, además de los temas que antes citamos, el medley de Yesterday/Hey Jude, el tema de los Bee Gees Words, clásicos como Runaway, Johnny B. Goode, Funny How Time Slips Away, My Babe, Baby What You Want Me To Do, espacio para viejos temas del Rey como Reconsider Baby, Jailhouse Rock y Don´t Be Cruel, Heartbreak Hotel, Mystery Train, Love Me Tender, Memories o Rubberneckin´. También hubo espacio para las grabaciones más recientes, In The Ghetto, Inherit The Wind o This Is The Story.
Grabaciones de la época existen, magníficas como los Lps "Elvis In Person At The International Hotel" (que apareció en su momento como parte del "From Elvis To Vegas-From Vegas To Memphis") o "Live In Las Vegas (1969)" que forma parte de la caja de tres Lps "Collectors Gold", fotos y libros especializados, lástima que no haya un concierto grabado de aquella multitud de shows, sólo imágenes de inferior calidad, aún estamos los fans esperando algún tesoro escondido que no dudo que aparezca un día de estos. La imagen de Elvis es de las que más me gustan, puro nervio y rocanrol, como muestra las que aparecen en este enlace de youtube http://www.youtube.com/watch?v=mXnrZl2QwbM
Este es mi pequeño homenaje por el aniversario de este año, nada comparable a cuando nos reuníamos un buen grupo de fanáticos para honrar al Rey, pero si merecía la pena conmemorar el 40 aniversario de la vuelta de Elvis Presley a los escenarios: 100% ELVIS.
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