jueves, 9 de julio de 2009

Jimi Hendrix Voodoo Chile


Voodoo Chile tiene una historia, y qué historia. Una canción icónica dentro de la discografía hendrixiana no podía tener otra gestación, la única que entendía el músico total, aquel que vivía por y para la música.




Todo empieza el 2 de mayo de 1968 en New York, la Experience al completo se encontraba grabando o mejor dicho, ensayando un tema denominado "Three Little Bears", que más tarde sería la base de "South Saturn Delta" (incluido en el cd del mismo nombre). Jimi terminó denominando al experimento "Cherokee Mist". Durante la noche el bajista de la Experience, Noel Redding, y Hendrix terminaron enzarzados en una discusión en la que Noel explotó y dijo todo lo que pensaba del ambiente creado: "Había un montón de gente en el estudio, no podías ni moverte. Era una fiesta, no una sesión. Se limitó a decirme: ´Relájate tío...´ Llevaba meses relajádome, así que salí de allí de una forma muy relajada, sin importarme si no le volvía a ver en mi vida".

No fue la última vez que Noel y Jimi trabajaron juntos, pero la Experience, el mejor trío del rock, tenía las horas contadas. Debido a ese enfado, el bajista de la JHE se perdió participar en una de los mejores momentos del disco "Electric Ladyland".


Esa misma noche, Jimi junto a Mitch Mitchell, Eddie Kramer, Steve Winwood, Jack Cassady, Larry Coryell y otros amigos, pasó una estupenda velada en el Scene Club, a la vuelta de la esquina de los Record Plant Studios. Volvieron del club al estudio y sobre las 7:30 horas de aquella mañana, dió comienzo una jam como al gitano eléctrico le gustaba. Mientras Kramer preparaba el estudio, Jimi discutía con los demás como quería que hicieran "Voodoo Chile". Mitch a la batería, Winwood al órgano Hammond B3, Jack Cassady (de los Jefferson Airplane) al bajo, y obviamente Jimi a la guitarra y voz. Invitaron a Coryell a que se uniera a ellos con su guitarra, pero Hendrix impresionaba, y Larry Coryell rehusó la invitación: "No tengo nada que añadir a lo que hacéis". Realista.


Tres tomas se hicieron finalmente de este clásico. La primera fue prácticamente un ensayo, la segunda falló y la tercera fue la buena. Posteriormente, en 1993, una mezcla de las tres tomas apareció en el cd "Jimi Hendrix: Blues".


Eddie Kramer recuerda cómo se desarrollo la grabación: "El motivo de que el sonido fuera tan abierto se debía a que Jimi tocaba la guitarra en la sala de directo con el micrófono vocal abierto. El tono del bajo no era precisamente el mejor, pero no le restó valor porque la vibración era muy fuerte. Jimi tocaba a través de un Fender Bassman y el sonido del amplificador era muy cálido. El tema creó una atmósfera increíble y una dinámica trepidante, crecía desde cero a una potencia máxima. Me encantó el efecto creado por Winwood. De repente, inventó un baile muy inglés, como de marineros, algo muy propio de los Traffic, sencillamente fantástico. Grabamos ese tema muy entusiasmados, recuerdo estar sentado en el borde de la silla deseando que todo saliera bien. Llevaba en el Scene toda la noche cuando Jimi me dijo: ´Eh tío, vámonos al estudio´. La idea era que pareciera una actuación en directo. Aunque había gente mirando en el estudio, los aplausos se añadieron después, para que el tema tuviera una atmósfera festiva. Los efectos de retardo de la cinta los hicimos Jimi y yo en la mezcla. Los diversos coros y los comentarios se grabaron dos o tres veces, y se puede oir la voz de Jimi viniendo de los dos lados".


Después de oir (o leer, mejor dicho) las opiniones del ingeniero de sonido, Eddie Kramer, poco hay que añadir. Solo disfrutar de la interpretación del grupo, paladear la letra de Hendrix, en la que fusiona la ciencia ficción que el apasionaba, con el vudú, sus raíces indias y todo ello mezclado por su genio inigualable. Eso en lo que se refiere a la letra, en cuanto a la música, yo prefiero que volváis a pinchar el disco y os perdáis en el universo de Jimi, en la atmósfera de locura que crea Steve Winwood y la percusión legendaria de Mitch. La guitarra de Jimi es alucinante durante los casi 15 minutos que dura el tema, pero en los dos solos que se intercalan en la canción, deja volar su inspiración para brindar una de las mejores interpretaciones de su carrera, que cuando hablamos de Jimi Hendrix, es decir muchísimo.


Si no lo habéis hecho ya, no se que estáis esperando para escuchar el tema. Para los amantes del rock que no hayan oído el tema (¿hay alguno?) es un descubrimiento para abrir los ojos definitivamente y entrar de lleno al universo hendrixiano, del que no volverán a salir...

Huelga decirlo, esta canción se encuentra en el lp "Electric Ladyland", tercero de la discografía oficial y que apareció en 1968 para consagrar más si cabe al genio de Seattle. Para quien desee profundizar más en el tema, recomiendo la lectura del libro "Jimi Hendrix: Sessions", escrito magistralmente por John McDermott y con la colaboración de Billy Cox y Eddie Krammer, donde aparecen las opiniones del ingeniero de sonido y datos valiosísimos para entender a Hendrix.

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